Arreglos florales clásicos

ARREGLOS CLÁSICOS Y COLORES NUEVOS

En el verano, cuando las flores abundan en el jardín y en las floristerías, no es difícil reunir el material necesario para hacer una composición floral al estilo clásico. Sin embargo, siempre es agradable agregar un toque fresco y nuevo, como realizar los arreglos en un solo color o, mejor aún, en las diferentes tonalidades de un color. Ocurre lo mismo que con los jardines: un jardín de un solo color, con sus diversos tonos, proporciona un efecto de mayor tranquilidad y naturalidad que uno en el que, por ejemplo, el anaranjado fuerte está al lado del rojo y el azul junto al amarillo furioso.
Una de las primeras preguntas que surgen cuando se planifica un jardín en el que se combinen matices de un solo color, o de dos a lo sumo, es la siguiente: ¿no resultará poco natural? Todo lo contrario; el mejor ejemplo es el jardín de Sissinghurst Castle en Kent, Inglaterra, donde, Victoria Sackville West tuvo la luminosa idea de trabajar con una sola gama de colores: del blanco al plateado y del crema al gris; un arreglo floral de no más de dos colores es también una prueba convincente, pues semeja una especie de jardín en miniatura.
Yo he optado por escoger la combinación del blanco con tonalidades de amarillo o los diferentes matices de rosado con azul, morado y lila; pero, naturalmente, no son las únicas combinaciones bonitas que existen. Es bellísima, por ejemplo, la del blanco con el gris y el plateado (al “estilo Sissinghurst”), como también lo es el contraste entre las diferentes tonalidades de amarillo –desde el muy suave de la flor llamada primavera hasta el amarillo huevo, el canario o el asalmonado- y un toque suave de color bronce (como el del Fagus sylvatica “Atropurpurea” o el del Acer palmatum “Dissectum”) que agrega calidez y alegría al conjunto.
Si usted es fanático del color rosa puede realizar un arreglo utilizando solamente tonalidades de este color. No se asuste si, al comenzar a coger las flores, le parecen unas muy asalmonadas y otras muy violáceas; a medida que los matices se hagan más numerosos y variados, la combinación se irá tornando más interesante.

En verano, cuando las espuelas de caballero (Delphinium), la neguilla (Nigella damascena), el nomeolvides (miosotis) y la borraja (la especie de esta hierba que se usa para la cocina se llama Borago officinalis y la especie decorativa, Borago laxiflora) proporcionan un color azul cielo muy suave o un bonito azul intenso, es ideal confeccionar un arreglo floral en este tono. Como material de relleno para estos arreglos en azul puede servir la lila de california (hay una variedad que resiste fácilmente el invierno, la Ceanothus “Gloria de Versalles”, pero existen otras de un azul mucho más fuerte), la hermosa Caryopteris clandonensis, la Perovskia abrotanoides y, a finales del verano, la altea de Siria (Hibiscus syriacus, “Pájaro azul”). Si se escoge el azul violáceo como color básico para un arreglo floral, se tendrá un espectro aún más amplio para elegir: verónicas, campanillas, geranios, hierba gatera (Nepeta), valeriana griega “Polemonium” y todas las variedades de salvia.
Si el azul tiende hacia el morado, las flores de la dalia morada, de la violeta, de la rosa de color borravino llamada “Reina de las violetas” o de la “Zigeunerknabe” obtenida por Lambert en 1909, serán de gran ayuda para confeccionar el arreglo. Cuando el verano esté más avanzado, se puede encontrar un rosa de color amarillo, llamada Rosa X pteragonis “Headleyensis”, de flores muy pequeñitas y con un atractivo manojo de estambres en el centro, que produce unos pimpollos de color berenjena. Tampoco hay que olvidar, por supuesto, la nueva Rosa rugosa “Hansa” con flores de color violeta. Naturalmente, existen variedades muy bonitas, de color morado o violeta, entre los numerosos híbridos que surgen de los lirios (como el Lilium “Mable violet”, el Hemerocallis “Purple Splendour”).
La neguilla (Nigella damascena), con sus delicadas flores de color azul cielo blanco, es una planta casi imprescindible tanto para un jardín como para un ramillete de flores secas, por ser fácil de cultivar y de reproducirse y por poseer unas vainas redondas y fuertes ideales para realizar arreglos de flores secas.
Finalmente, sus aromáticas semillas –que pueden plantarse a finales del verano- inspiraron la receta de un antiguo y sabroso licor de color verde que aún hoy se fabrica mezclando extracto de semillas de neguilla, peppermint y agua de menta.