Arreglos primaverales

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EL SALUDO DEL VERDOR PRIMAVERAL
Cada estación tiene un verdor característico; por esto cada capítulo concluye con lo que domino el “saludo del verdor”, o sea, una composición floral formada exclusivamente por ramas y hojas. El “saludo del verdor” primaveral incluye los tintes y tonalidades más variados y hermosos de todo el año. Las diferentes variedades de arce (Acer proporcionan una gama de tonos que van desde el amarillo claro al salmón, pasando por el lila y el rosado. En algunas es la parte posterior, teñida de lila o de color púrpura (como en el Acer pseudoplatanus “Purpureum” o en el “Spaethii”). El Acer pseudoplatanus “Brillantissimum” (denominado casi siempre sólo Acer “Brillantissimum”) es una de las variedades más hermosas en lo que se refiere a la tonalidad de las hojas. Ya sea en el comienzo de la primavera, cuando las hojas son de color rosa o salmón y el jardín es básicamente de tonalidad amarilla, en verano, cuando el amarillo de las hojas adquiere vetas blancas y verdosas, o en el otoño, cuando aquél se torna más intenso, siempre es una maravillosa fiesta de colores. Otra característica de este árbol es que tiene una peculiar forma de crecer, algo compacta y aplanada, casi como un bonsái. Por eso resulta apropiado aun para un jardín pequeño donde, por ejemplo, una lila, un cítiso o un sencillo Prunus quedarían completamente desplazados cuando, después de florecer, no tuvieran ya nada interesante para ofrecer más que una hoja verde y aburrida.
Puesto que las ramas del arreglo no necesitan ser muy grandes, pueden cogerse las de otras variedades también caras y de crecimiento lento, tales como el Acer palmatum “dissectum”, el Acer japonicum “aconitifolium” (cuyas hojas, semejantes efectivamente a las del acónito, son ligeramente verdes con bordes rojos muy finos, y se tornan de un color rojo fuego muy intenso en el otoño) y el Acer japonicum “Aureum”, que mantiene su color amarillo en cualquier estación.

También los jóvenes retoños de haya, que se abren tan espléndidamente, dan la bienvenida al verdor primaveral con sus diversos matices de verde y marrón, en especial la costosa variedad de bordes rosados (Fagus sylvatica “Roseomarginata”), con su permanente espectáculo de colores. Lo mismo ocurre con la acacia de hojas amarillas (Robinia pseudoacacia “Frisia”), cuyo colorido no varía en todo el año, con el olmo amarillo (Ulmus “Wredei”) y con la acacia de tres espinas (Gleditsia triacacithos “Sunburst”), cuyas hojas bellamente divididas y de color amarillo brillante no están defendidas como en la Gleditsia triacanthos por fuertes espinas. Otro árbol muy decorativo es el fresno (Fraxinus excelsior “Aurea”). Los jóvenes brotes de álamo blanco (Populus alba) son, por cierto, un elemento importante del verdor primaveral. Cuando los utilice, procure que la blancura de las hojas quede visible; para lograrlo, coloque las ramitas en forma oblicua en la parte posterior del arreglo.
Quien tenga una parra junto a su casa o en un invernadero (la variedad más bella es la llamada “Gloria de Boskoop”, de color azul morado oscuro) podrá disfrutar de los centenares de pequeños racimos que decoran la pérgola, el borde del tejado o el balcón. Un inconveniente que presentan las uvas es que hay que podarlas con mucha frecuencia: primero hay que cortar los retoños, dejando sólo uno o dos pimpollos, y más adelante es aconsejable quitar todos los brotes laterales para que la planta ponga todas sus energías en fabricar frutos y no en seguir creciendo.
Entre las plantas perennes hay también un gran número de plantas disponibles para realizar un arreglo de verdor primaveral; las primeras que me vienen a la mente son las diversas variedades de Hosta, como por ejemplo la Hosta sieboldiana “Elegans”, con magníficas hojas de color azul, o la Hosta undulata, con hojas onduladas y veteadas de blanco. Es preferible reservar los aros silvestres y los narcisos para los arreglos de verdor invernal.
En algunas ocasiones, es posible encontrar algunas ramas completamente blancas el hermoso arce negundo (Acer negundo “Variegatum”). Las hojas más tiernas suelen ser totalmente blancas o rosadas, lo que las hace muy atractivas para cualquier arreglo. Como las ramas más jóvenes tienen mayor dificultad para absorber el agua es preferible cortarlas bajo el agua para que no se formen burbujas de aire en su interior.
LICOR DE HOJAS DE HAYA
Si usted tiene un haya en su casa puede intentar hacer licor de hojas de haya. Recoja la cantidad necesaria de hojas jóvenes bien verdes y casi transparentes como para llenar una botella, y agregue ginebra en ella. Presione las hojas hacia abajo con fuerza, hasta que el líquido las cubra por completo, y tape la botella. En lugar de ginebra puede utilizar vodka o coñac.
Deje el futuro licor en reposo durante dos semanas y luego cuele el líquido. Agregue a continuación 175 g de azúcar, disueltos en un poco de agua hirviendo, por cada medio litro de licor obtenido. Mezcle bien los ingredientes y coloque inmediatamente el tapón, ya que el calor del agua incorporada puede hacer que el alcohol se evapore. Finalmente, cuando la mezcla se haya enfriado, vierta el contenido en botellas más pequeñas.

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