Flores con capullo cerrado

Flores con capullo cerrado

Otras flores pueden encontrarse en distintos puntos de floración, con sus capullos superiores todavía cerrados, lo que permitirá utilizarlas para salvar líneas o “puntos” en los dibujos geométricos. En estos casos, las flores se encuentran suficientemente desarrolladas como para poder sobrevivir sin necesidad de recibir mayores elementos nutritivos de la planta, ofreciéndole, además, la hermosa posibilidad de poder ver cómo se van abriendo sus capullos día a día.
Naturalmente habrá ocasiones en las que usted preferirá recoger un ramo de hermosas rosas ya plenamente abiertas, o hacer un ramillete de delicadas florecillas para adornar la mesa de su cocina. Por supuesto que éstos serán adornos más perecederos, pero igualmente hermosos.
Es importante que usted planifique el momento en que va a cortar sus flores, con algo de la precisión empleada por el granjero para hacer la cosecha. Evite corta las flores y el verde en las horas más calurosas del día, cuando es fácil que se estropeen al pasar de la mata al florero. En todo caso, especialmente en épocas calurosas, lo mejor es poner los tallos en agua, inmediatamente después de haberlos cortado. Para los tallos más grandes caso de las dalias o del ligustro, será necesario llevar un cubo de agua fría de mata en mata. Si se trata de plantas más pequeñas, unas caléndulas o unos tallos de Fresia, bastará con un cuenco de agua, que podemos poner dentro del mismo canasto que nos sirve para llevar las flores. Tanto si ha cortado las flores en su propio jardín como si las ha comprado en una tienda, en cuanto las tenga ya en casa proteja ya sus hojas y sus tallos con un simple proceso de “acondicionamiento”. Retire del tallo todas aquellas hojas que se encuentren sumergidas en el agua del recipiente, a fin de impedir que absorban ésta y acorten la duración de las flores. Utilizando unas tijeras de esquilar, corte los tallos en ángulo, para crear una mayor superficie de absorción de agua. En el caso de tallos más ligeros y flexibles, como los de narcisos y ranúnculos, haga estos cortes sin sacar las planta del agua. Estas precauciones evitan la formación de bolsas de aire, que impiden a la planta la debida absorción de la humedad y, por tanto, reducen la duración de su vida.
Mantenga los tallos en agua fría pero no helada, durante un par de horas, al menos. Aquellos tallos que tienen propensión al doblarse, como suele suceder a los tulipanes y ranúnculos, deberán envolverse en hojas de periódico, pero sin que el papel cubra las flores y mantenerlos así derechos dentro del recipiente con agua.
Una vez que todas las flores han recibido el agua necesaria, examine atentamente cada tallo. Corte las hojas que se encuentren dañadas, y quite todas aquellas que no tengan el vigor de las florescencias, como sucede en el caso de los crisantemos en flor. Estudie cuidadosamente cada flor y retire con delicadeza los pétalos estropeados en las rosas, por ejemplo que puedan afear la belleza de un ejemplar perfecto.
El calor y la luz son dos factores tan importantes para el desarrollo y duración de los tallos cortados, como lo fueron mientras estaban en la mata. Si usted desea retrasar el posterior desarrollo de las flores ya cortadas, digamos que quiere reservarlas para una fiesta durante dos o tres días, manténgalas en un lugar fresco y umbrío, incluso en el refrigerador, si se trata de pequeñas cantidades. Si, por el contrario, se siente impactante por ver los capullos totalmente abiertos, tenga las flores en agua caliente, o en un sitio cálido durante unas pocas horas.
Estos dos elementos, luz y calor, tienen un efecto igualmente importante en la duración del adorno ya concluido. Por eso es conveniente “duchar” las flores con una fina capa de agua, al menos una vez al día y con mayor frecuencia durante las épocas cálidas, cuidando de que no reciban directamente calor o luz solar. Aunque se sienta tentada a colocar su adorno de flores, frescas o secas, en un lugar iluminado por la fuerte luz de un sol veraniego, no lo haga: o si lo hace, que no sea por mucho tiempo.
Sitúelo en un lugar resguardado, cerca de la ventana, pero no delante de ella; o sobre una mesa, escritorio, escabel o cualquier otro sitio, siempre que no sea sobre un radiador.
Poco a poco las flores se irán poniendo mustias. Para retrasar lo más posible este proceso, sáquelas de vez en cuando del jarrón, corte un poco sus tallos y cámbieles el agua todos los días. Retire aquellos especímenes más perecederos y reemplácelos por otros. Un conjunto de frescos y blancos narcisos enmarcado por lirios, tulipanes y claveles en flor contribuirá a rejuvenecer el potencial decorativo del adorno.
Como un adorno completamente hogareño, este pequeño cuenco de cerámica se adorna con botones de oro, velloritas y una única margarita de mayor tamaño. El adorno también podrá colocarse en el cuarto de los niños.
Los tulipanes pueden resultar un poco díscolos. Utilice esta peculiaridad para colocarlos en diferentes direcciones, mientras que en el centro del adorno componga un ramillete bien ordenado de hojas y flores.