Jacintos y tulipanes

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Jacintos y tulipanes
Estas “copas-candelabro” permiten lograr rápidamente un gran efecto, utilizando muy pocas flores. En primavera se podría trabajar con tulipanes de pedúnculo corto y con hojas jóvenes; en verano, con todo tipo de delicadas flores de jardín como, por ejemplo, la alquimila alpina; en otoño, pueden incorporarse pequeñas frutas y leves toques de jacintos racimosos atados con alambre; en invierno, se trabaja muy bien con material seco. Cuando emplee un candelabro de varios brazos, escoja velas muy largas para colocar en los orificios laterales, de manera tal que el calor de las llamas no marchite los elementos frescos del arreglo ni queme los más secos obviamente, no tendrá este problema si trabaja con un candelabro de un solo orificio. Asimismo, hay que tener mucho cuidado de no levantarse de la mesa dejando las velas encendidas, por bonitas que queden… ¡no querrá usted prender fuego a su propia casa! Por esta misma razón, es mejor no insertar velas en los arreglos que se realizan dentro de canastas, ya que el fuego, especialmente si se trata de una canasta alta, la alcanzará muy rápidamente.

Desde luego, cuando se prepara un arreglo en una “copa-candelabro”, hay que tener en cuenta el color de la mantelería y de la vajilla escogidas para la ocasión, e incluso, el de las comidas: si para el postre ha preparado un flan de color rosa, no elija un anaranjado furioso para su composición. Por otra parte, el final de la comida, cuando se sirve el café y algo dulce, constituye la parte más prolongada de la cena y si el arreglo tiene una tonalidad que no armoniza con lo que hay sobre la mesa, usted se sentirá incómodo.
¿Tiene usted un recipiente para las flores sobrantes? Yo siempre lo tengo a mano al lado del fregadero, que es donde acostumbro preparar mis arreglos. Los elementos que van a parar a este recipiente nunca son “lógicos” ni de un solo color, pero el resultado del conjunto es siempre satisfactorio y muy bonito. Este florero de “sobrantes” alberga, por ejemplo, todas las flores que, por tener el pedúnculo quebrado, han quedado demasiado cortas para mantenerlas en el ramo; las de un arreglo viejo que están aún demasiado bien para destinarlas a la pila de a bono; o bien los pequeños brotes laterales que crecen de una rama grande y que sería una pena tirar: en fin, siempre varía. A veces coloco a su lado una cáscara de huevo con un pequeño pimpollo de rosa cuyo tallo se ha quebrado completamente y que de otra manera, hubiese tenido un final poco feliz. Recuerde que el florero de los “desechos” no debe ser muy alto.

Las malvarrosas (Althaea rosea) de las que yo particularmente prefiero las variedades comunes que crecen cada año en forma abundante y espontánea son flores muy peculiares. Algunas veces, quedan perfectamente bien en un arreglo pero, en otras ocasiones, sus hojas de bordes filosos y ondulados se marchitan en unas pocas horas. No deje que este percance les afecte: simplemente corte las hojas, quitándolas del arreglo, y reemplácelas por otras.
Con respecto a las dedaleras, usted seguramente conoce la especie de color rosa o lila intenso, pero existe también una de color amarillo pálido (la Digitalis ambigua, de grandes flores, y la Digitalis lutea, con flores más pequeñas). La Digitalis lanata es muy especial: el porqué de su nombre, que significa “lanuda”, se hace evidente cuando la planta forma sus pequeños botones de color marrón claro y blanco cubiertos de unos pelillos aterciopelados.
Para quitarle las hojas y las espinas a la rosa (si usted desea, puede dejar algunas en la parte superior como adorno) coloque el tallo en el boquete, entre las tres superficies de corte, y luego vaya bajando el instrumento a lo largo del pedúnculo para cortar prolijamente todas sus protuberancias.
Lo único que le queda por hacer después es cortar el pedúnculo a la altura deseada, formando, el mayor ángulo posible. Este proceso es indicado cuando se trabaja con las variedades Rosa rugosa que poseen enormes espinas.
Si desea usar la “copa-candelabro” con más frecuencia, escoja material seco como, por ejemplo, atractivas imitaciones de piñas, nueces u otras frutas naturales. Eso no significa que siempre tenga que tener el arreglo sobre la mesa; una vez preparada, bien puede guardarla en un armario y sacarla de tanto en tanto para ocasiones importantes.
Un largo lazo, hecho con cinta especial para floristería y sujeto a la gomaespuma con un alfiler, es excelente para proporcionar un toque delicado a este tipo de composiciones.
Si el ramo consta de flores de seda (en estos casos, naturalmente, se utiliza gomaespuma seca), se puede crear un hermoso efecto agregándole algunas flores disecadas tales como la lunaria o la Gypsophila, unos folículos de neguilla y algunos lazos. Un arreglo como éste puede ser un magnífico adorno navideño y se puede guardar perfectamente de un año para otro, conservándolo en el bloque de gomaespuma seca, en un armario en el que no entre demasiado polvo. Por mi parte, conservo de esta forma los muchos lazos blancos que en una ocasión hice para decorar el árbol de Navidad; y todos los años coloco uno de ellos cogido con un alfiler, con lo que éstos parecen haber sido atados cuidadosamente uno por uno: un efecto muy duradero para un trabajo que sólo se hizo una vez.

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