Las semillas y sus formas

 

RATONCILLOS DE SEMILLAS DE ADORMIDERA
Si tiene por organizar una fiesta infantil, sería una excelente idea hacer panes con forma de ratoncillos y cubrirlos con semillas de adormidera.
Por otra parte, los ratoncillos de verdad y las cápsulas de adormidera no son una buena combinación: si usted compone algún arreglo en el que las incluya, asegúrese de que no haya ningún animalito de éstos en los alrededores.

HELADO DE SEMILLAS DE ADORMIDERA
½ l de nata, 5 yemas, 150 g de azúcar, 50 g de semillas de adormidera, 1 cucharada de miel de azahar y 1 vaina de vainilla, córtela y rasque todas las semillas. Bata las yemas con el azúcar, la miel y las semillas y coloque la mezcla al baño María hasta que se espese. Ponga el recipiente sobre hielo y bata hasta que se enfríe. Añada la nata y póngalo en el congelador.
TRATANDO DE QUE EL INVIERNO FLOREZCA
Cuando los días son cortos y el jardín está desnudo, uno no puede dejar de pensar en cómo hacer para que toda esa oscuridad “florezca” con alguna planta disecada; en la actualidad, existe una variedad disponible de este material mucho mayor que la de otras épocas, cuando las siemprevivas que uno mismo cultivaba constituían el grueso de cualquier arreglo de flores secas.
La primera planta que debemos mencionar es, por supuesto, la Gypsophila, tanto la Gypsophila elegans anual, con innumerables florecillas blancas fáciles de conseguir, como la perenne Gypsophila paniculata. El nombre Gypsophila proviene de los vocablos griegos gypsos = limo y phileo = aficionado a algo; por lo que deducimos que necesitan un suelo rico en limo. Las variedades anuales son de color blanco (cuando el nombre se le incorpore el sufijo “Alba Grandiflora”, significa que posee grandes flores blancas o rosado (incorporándole el sufijo “Rosea”). La variedad perenne también puede ser de color rosa, en cuyo caso se agrega la palabra “Rosenschleier” al nombre.
Las flores de Gypsophila se pueden comprar frescas y lo ideal es disfrutarlas así durante una o dos semanas: luego, una vez que todas las pequeñas florecillas se han abierto, lo mejor es colgarlas boca abajo (aunque también se las puede dejar secar en el arreglo).
Otras de mis favoritas que siempre resultan muy útiles son el Helichrysum (conocida comúnmente como perpetua amarilla y precursora de todo el material floral seco) y el Helipterum. El primero crece en todos los matices de dorado y cobrizo hasta un intenso color bronce (el vocablo helio significa sol y chrysos, oro). Es una planta fácil de cultivar en el jardín que también se puede comprar en grandes cantidades, tanto fresca como seca. No espere mucho tiempo para colgar los Helichrysum boca abajo, ya que cuando se secan sus flores se abren al máximo y si éstas ya están muy abiertas cuando se las cuelga, se corre el riesgo de que empiecen a arrojar las semillas; el resultado sería que los pétalos se caerían y el centro de la flor se abriría para dar salida a las semillas.
Una especie perenne, de origen sudafricano es el Helichrysum vestitum, cuyas hermosas flores blancas, que parecen de seda, se pueden conseguir secas.
El Helipterum es muy fácil de reconocer por sus flores de color blanco o rosado brillante. Sus pedúnculos son muy delicados y hay que tener una enorme paciencia para introducirlos uno por uno en el arreglo floral. Una solución más simple consiste en atarlos utilizando un delgado alambre de floristería e insertarlos en ramilletes.

LA SIEMPREVIVA AZUL Y EL AMARANTO
Hemos mencionado anteriormente el moco de pavo o amaranto rojo de color carmesí (Amaranthus caudatus) entre las flores frescas, pero también seca es muy bonita. Su color cambia, tornándose marrón rojizo oscuro, mientras que la variedad de color verde (Amaranthus caudatus “Viridis”) conserva su atractivo color hasta que, con el paso del tiempo, se torna de un color verde grisáceo. Desafortunadamente, estas flores son recogidas para secarlas cuando son aún muy jóvenes, por lo que muy pocas veces caen en forma graciosa y, lo que es más, su línea descendente se torna muy rígida debido a que se las ha secado boca abajo.
Existen algunas confusiones con respecto a la nomenclatura de las siemprevivas; son una variedad de Limonium; pero generalmente se las vende como diferentes variedades de “Statice”. El Limonium más conocido es, indudablemente, el que tiene flores blancas delgadas como el papel, pero éstas también pueden ser de color amarillo pálido, rosa y violeta. Las flores se reúnen en ramilletes con forma de cresta y son fuertes como el acero; realmente son tan rígidas que hay que incorporarlas en la parte inferior del arreglo, donde podrán proporcionar un toque de color.
Si desea disecar flores de pedúnculo grueso, utilice bandas de goma en lugar de alambre; los pedúnculos se vuelven más delgados a medida que el proceso de secado se lleva a cabo lo que es muy lógico ya que la savia va desapareciendo y si usted ha atado las flores con alambre, existe el riesgo de que los pedúnculos caigan y se estropeen al tornarse más delgados. (Por mi parte, conservo siempre las gomas de los ramos de flores frescas.)
Los densos ramilletes de flores como los de la cresta de gallo (Celosia), el moco de pavo (Amaranthus) y la siempreviva azul (Limonium) no se deben atar en grandes ramos para proceder a secarlos pues se echarían a perder irremediablemente, sobre todo si el clima es caluroso y húmedo. Lo mejor es colgar cada una de las flores por separado, utilizando gomas elásticas.
La Achillea, que también florece muy densamente, se puede secar en un florero, al igual que las hortensias, el eucalipto y otras flores similares.
En una ocasión, compré a principios de la primavera, un fragante cítiso de color rosa muy pálido (Cytisus) y lo coloqué con eucaliptos frescos en un florero estrecho pero de boca ancha que permitía que ambos colgaran a los lados y lucieran por igual (muchas de las flores del cítiso se cayeron, pero una buen cantidad de ellas permaneció en las ramas).
Mucho más elegante es la variedad perenne (que perfectamente se puede cultivar en el jardín de casa), la verdadera siempreviva silvestre (Limonium latifolium), que posee un ramillete de anchas hojas y, por encima de éstas, unas hermosas “crestas” de pequeñas pero numerosas florecillas que pueden ser de color blanco, rosa pálido o de una suave tonalidad lavanda.
Finalmente, existe una clase de Limonium, procedente de Turquestán, que recuerda mucho al moco de pavo; su nombre científico es Limonium suworowii y si usted se fija detenidamente, reconocerá las elegantes “plumas” abiertas de aquél de color rosa pálido o rojo.