Ramilletes pequeños

RAMAS DÉBILES Y PEQUEÑOS RAMILLETES
Si sus flores parecen ligeramente marchitas por un viaje muy largo o por haber sido recogidas cuando el sol estaba demasiado fuerte, vuelva a cortar los pedúnculos, colóquelas en agua hirviendo durante 30 segundos y luego póngalas en agua templada durante tres horas; este método resulta también de gran ayuda cuando se trata de ramas de lila florecidas que estén algo marchitas.
Además, existen en el comercio diferentes sustancias alimenticias que permiten prolongar la vida de diversas flores y plantas leñosas y que resultan muy efectivas.
Con seguridad, el producto alimenticio especial para la mimosa es imprescindible para el desarrollo de las flores esféricas y algo velludas que produce esta variedad de acacia (su nombre científico es Acacia dealbata). Pero a su vez, este alimento ejerce un efecto realmente curioso en las conocidas ramas de hojas azules del Eucalyptus gunii en una ocasión hice un arreglo floral compuesto por mimosas y algunas ramas de esta variedad de eucaliptus y, durante varios días, las hojas de este último despidieron un aroma mucho más intenso que el habitual.
Ni que decir tiene que en la primavera no todas las composiciones florales necesitan ser enormes y extravagantes. Los pequeños ramilletes hechos con las primeras flores, algún azafrán, las últimas campanillas blancas, unos tulipanes, unas cuantas ramitas de campanita china (Forsythia) o de Viburnum fragans pueden constituir un encantador obsequio. En Inglaterra, estos pequeños ramilletes reciben el nombre de “tussy mussy”. Para lograr un mayor efecto, se puede colocar uno de estos ramilletes en una botella alta, acompañado por una rama de sauce o de aliso (particularmente el Alnus glutinosa “Aurea”, de hojas amarillas y amentos de color naranja dorado), y, en una botella algo más alta, una rama de eléboro (como el atractivo Helleborus orietalis, de color berenjena, o el Helleborus foetidus, más particular aún con sus flores verdes).
En uno de los viveros que suelo visitar frecuentemente (de donde siempre vuelvo más pobre y a la vez más rica de lo que pensaba: más pobre en dinero y más rica en plantas y flores ) funciona un sistema muy ameno que consiste en lo siguiente: la mujer del florista cultiva en unas bandejas de madera todos los bulbos que no se han vendido en la temporada de plantación, colocándolos con abono para macetas en una habitación oscura y a una temperatura apenas más cálida que la exterior. Más tarde, a finales del invierno, uno puede curiosear entre estas bandejas llenas ya de tulipanes a punto de brotar, de jacintos racimosos azules o de lirios, y llevarse a casa con mucho cuidado los que uno desee. Primero se podrá disfrutar de ellos en el interior y más adelante, plantarlos en el jardín para el año siguiente.
Entre las florecillas disponibles para fabricar un pequeño ramillete de los denominados “tussy mussy” en Inglaterra figuran todas la variedades de violeta que florecen temprano; por ejemplo, la fragante violeta (Viola odorata) que crece en zonas sombrías y florece a principios de la primavera, o bien la Viola cucullata “Striata”, con flores veteadas de color lila y blanco, que florece durante toda la primavera. No olvide la violeta invernal de grandes flores, que se puede adquirir en las floristerías a finales del invierno.

RAMAS GRANDES… ¡PREPARADAS EN UN MOMENTO!
Confeccionar un arreglo con ramas grandes de árboles o de arbustos es una tarea que se hace en un momento y para la cual se necesitan saber muy pocas “reglas de juego”. Lo más importante es, naturalmente, el recipiente: su boca no debe ser muy estrecha, especialmente si se desea que el ramo sea bien abierto hacia los lados, porque para ello habrá que insertar las ramas en forma oblicua desde diferentes ángulos. Para conseguir un arreglo de este tipo en un florero de boca estrecha, se puede colocar una rama que naturalmente tenga forma abierta y amplia y acompañarla, por ejemplo, con un pedúnculo de amarilis.
Un segundo punto importante para tener en cuenta al trabajar con ramas grandes es que el recipiente tenga una base firme, o sea, no demasiado angosta, y que no esté hecho de un material ligero.
Si usted prefiere utilizar recipientes menos pesados para confeccionar esta clase de arreglos, añada material extra de relleno para lograr un mayor peso: si el recipiente escogido es transparente, puede utilizar bolitas de vidrio y si es opaco, el peso extra se puede lograr con arena o grava. Un robusto arreglo realizado con cinco ramas de amarilis blanco y el verdor del rododendro, parece, a simple vista, demasiado costoso; pero, si bien es cierto que resulta bastante caro, no lo es tanto si considera que durará al menos dos semanas, siempre y cuando haya comprado el amarilis con pimpollos. Las ramas de rododendro como material verde de relleno se pueden comprar en cualquier floristería a un precio no muy elevado.
Coger una rama florida de rododendro, puede ser una opción para un jardín pequeño. Estas plantas, que crecen muy bien en la sombra, pueden estar entre un grupo de árboles o bajo alguna otra planta que soporte también la sombra. si ésta les resultase excesiva se solucionará cortando las ramas que cuelguen por encima. Lo mismo ocurre con el espino blanco (Crataegus), de crecimiento rápido. Finalmente, quien tenga doblescudos cultivados en el jardín, no tendrá ningún inconveniente en cortarle un gran número de ramas.
A pesar de que esta sección está dedicada a las grandes ramas, no se puede mencionar el rododendro sin recordar la variedad de floración temprana, de color azul casi puro, Rhododendron “Blue Tit” un arbusto compacto, cargado de ramilletes de flores azules y estambres amarillos que semejan un nido lleno de pequeños huevos.
Es muy positivo cultivar uno mismo las flores de amarilis: los bulbos se deben colocar en macetas separadas (las raíces tiernas absorben muchísima agua), en una tierra muy abonada y rica en alimentos. Las macetas se depositan sobre un platito con agua en una plataforma calefaccionada (una chimenea o un radiador) y se mantienen bien húmedas hasta que los pimpollos hayan adquirido una altura de 5 cm, aproximadamente. En este momento ya se los puede ubicar en el sitio escogido para que florezcan, cuidando de proporcionarles siempre abundantes cantidades de fertilizante. Lo más probable es que a finales del verano se pregunte: “¿Qué diablos son aquellas flores ridículamente grandes que están creciendo debajo de aquel arbusto?”

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